Proyecta un jardín autóctono

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Tierra, Mar y Aire se unen en los caminos que nos llevan a tan ansiado destino

La identidad es aquello que nos define y nos hace pertenecer a algo, pero al mismo tiempo nos hace distinguirnos del resto. La identidad no es ser iguales ni copiar “al de al lado”, sino que se trata de resaltar lo que uno tiene, preservarlo y potenciarlo dándole el valor que se merece.

Desde la Edad media hasta nuestros días surgen, entre otros, 12 caminos que nos conducen a Santiago: El Francés, el Portugués, el del Norte, el Primitivo, el Inglés, el Portugués por la costa, Fisterra-Muxía, el de Invierno, el Sanabrés, Vía de la Plata, Aragonés, el Vasco del interior… La peregrinación a Compostela fue el acontecer religioso y cultural más destacado de la Edad Media. La Unión Europea lo designó Primer Itinerario Cultural Europeo, y la Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad. Durante un largo tiempo estuvo olvidado, pero ha vuelto a erguirse con fuerza y existe el total convencimiento que la Europa que conocemos se construyó peregrinando a Compostela.

A todas estas vías que conducen a Santiago les une una causa, una razón, una identidad, pero al mismo tiempo les acompaña la diversidad: Millones de personas de todos los lugares del planeta se concentran para realizar un camino que les lleve a lo largo de los pueblos de España, todos tan diversos pero con una fuerte connotación cultural, hasta llegar a esta ansiada Galicia. A medida que el camino va llegando a su fin, el cuerpo se va resintiendo, los pies hinchando y las rodillas fallando y hay un público que prefiere tomárselo con “más calma” y parar a descansar. ¿No sería estupendo satisfacer a ese público?

Si un huésped para a comer o a descansar, seguro que para a disfrutar de la comida, paisaje, calma…

Diseñamos jardines de calma y alma que permiten el descanso, la relajación y conectar con el entorno, tanto para exteriores como para interiores. Siempre hay hueco para un espacio de tranquilidad, sobre todo cuando el cliente lo merece. Poder calmar los pies en zonas de agua y observar la flora y arquitectura que componen el lugar es un lujo rentable al que no debemos renunciar.

Tierra, Mar y Aire se unen en los caminos que nos llevan a nuestro tan ansiado destino.

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